Lo que la alopecia significaba en el pasado

By 28 marzo, 2016Artículos
Alopecia

Desde que se tiene registro, la calvicie ha sido un tema presente en muchas culturas y momentos de la historia. Desde Roma hasta Egipto, y demás. Pero, ¿cómo ha cambiado lo que se pensaba acerca de este padecimiento? Es más, ¿cómo se trataba?

La palabra alopecia viene del griego, alopex, que significa zorro. Ese nombre se usó porque los zorros pierden su pelo en primavera y otoño. Se le relacionó al caso de los humanos porque en primavera y otoño también solemos perder cabello. El término alopecia, fue acuñado por el dermatólogo francés Sabouraud (1864-1938), quien la definió como “la pérdida o caída de pelo de cualquier tipo y origen”.1

Es claro que ha sido un tema importante para estas civilizaciones, sobre todo por el simbolismo que se ha construido alrededor del cabello. Como un atributo de virilidad, e incluso, de poder. Los romanos se dejaban el pelo largo y la barba crecida con la idea de demostrar masculinidad y valor. Conforme se consolidaba el imperio, los hombres maduros se cortaron el cabello y se afeitaron la cara.

El emperador romano Domiciano se avergonzaba de su alopecia y exigió a los artistas oficiales que lo representaran con una cabellera de león, si no, los ejecutaba. Es decir, no se consideraba como algo estético2. Julio César, el gran emperador romano, no se quitaba su corona de laurel para ocultar su calvicie. Éste ordenó al jefe galo Vercingétoriz que se cortara su cabellera con la que se hizo una peluca. Galieno, quien gobernó Roma desde 260 a 268, se espolvoreaba oro molido creyendo que su cabello se lo agradecería.

Cuando existía un problema de calvicie entre los romanos, usaban una infusión de pino, azafrán, pimienta, vinagre, laserpicio, una planta ya desaparecida, que tomaban junto con excrementos de ratón. Para evitar la caída de cabello usaban manteca de oso, o vino, aceite de semillas de apio y culantrillo, un tipo de helecho. Si nada funcionaba, usaban una peluca. Tanto hombres como mujeres, tenían la costumbre de llevar pelo postizo o pintarse pelo sobre el cráneo.

En Egipto3 el uso de pelucas y barbas postizas estaba muy extendido. Para el problema de la calvicie se recomendaba frotar la cabeza con una preparación hecha de garras de perro, dátiles y pezuñas de burro molidas y cocinadas en aceite. También se recomendaba cualquier grasa animal, de gatos, leones, cabras, entre otros.

En Grecia, el padre de la medicina, Hipócrates, recomendaba utilizar una mezcla de rosas, opio, vino y aceite de oliva, u otra hecha con cominos, heces de pichón, rábano picante y ortigas. Aristóteles confió en que frotar su cuero cabelludo con orina de cabra podría funcionar.

También en China se usaron otros remedios, como el uso de aceite de girasol con romero, y otras hierbas; así como testículos molidos de algún animal.

Como ves, remedios hay muchos a lo largo de la historia, pero lo verdaderamente importante es que la época moderna nos ha traído recursos científicos que en manos de expertos pueden ayudarte realmente a prevenir, controlar y mejorar el problema de la calvicie, como lo hacemos en Svenson.