Calvicie y discriminación

By 7 octubre, 2014Artículos
Calvicie y discriminación

Hoy es el día que has estado esperando por meses. Cruzas la puerta y saludas entusiastamente. Sostienes firmemente tu curriculum vitae en la otra mano. Tomas asiento y comienza la serie de preguntas.

Sin embargo, a mitad de la entrevista surge el comentario:

“Mira, lo que estamos buscando es a alguien que tenga una apariencia juvenil… tú sabes, para la convivencia con clientes y los demás departamentos”.

Si te suena familiar, seguramente has sido víctima de discriminación laboral por tu apariencia.

Al mencionar causas de discriminación laboral, normalmente se mencionan el sexo, la edad y el estado civil. Pero otros factores influyen en las contrataciones, y no todos los responsables de reclutamiento estarían dispuestos a admitir que existen.

El caso específico de la calvicie es un tema delicado. Lo que para algunas personas puede resultar sumamente atractivo (en el caso de los hombres, sobre todo), para otras representa un signo de vejez y provoca rechazo.

La alopecia, junto con el peso o el color de piel, es un factor de discriminación basado en la apariencia de un candidato. De hecho, en Estados Unidos, el término lookism, que se traduciría “como luces”, ha comenzado a ser estudiado, tanto para sacarle provecho a la imagen física para cuestiones laborales y personales, como para denunciar casos de discriminación.

Ser desdeñado por la apariencia física es duro. Y es que la discriminación no solo aparece en el área laboral. Muchas personas que padecen alopecia han sufrido el rechazo de amigos o parejas potenciales.

Para las mujeres, este tipo de discriminación resulta más evidente. Mientras que los hombres están un poco más habituados a ser vistos con la cabeza rapada (de hecho, existen referentes masculinos considerados atractivos, quienes lucen ese rasgo), en una mujer la alopecia se asocia con ancianidad o rebeldía.

Además, históricamente, hombres y mujeres suelen relacionar el cabello con atractivo sexual y juventud, lo cual afecta mucho la autoestima en el momento que se empieza a perder pelo.

En estos casos de discriminación es importante entender que el problema está en las personas que rechazan a quien padece alopecia. Sus prejuicios están influyendo en sus decisiones, y no tiene nada que ver con el valor de quien sufre el padecimiento.

Sin embargo, el impacto de un rechazo puede ser muy fuerte, además de que la mayoría de las personas sí sufren una merma en su autoestima. Por ello, quizá valga la pena disponer de apoyo psicológico, además de llevar un tratamiento adecuado o, en su caso, utilizar la solución de entretejido o prótesis capilar.

Para Svenson es importante que las personas se sientan bien con su imagen. Por eso ponemos a tu disposición nuestra vasta experiencia en diagnóstico y tratamiento de la calvicie en hombres y mujeres.

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