La calvicie en niños y adolescentes

By 30 marzo, 2015Artículos
La calvicie en los niños y adolescentes

Como padres, tendemos a proteger a nuestros hijos de cualquier problema. Por ello, ante un indicio de alopecia puede desatarse una preocupación que no siempre ayuda. A continuación describimos los tipos de alopecia más frecuentes y cómo tratarlos para que niños y adolescentes afronten el padecimiento de la mejor manera.

Alopecia en bebés

Comencemos por aclarar que, al nacer el bebé, todos los cabellos se encuentran en la misma fase de crecimiento. Sin embargo, cuando comienza el crecimiento, se pierde esa sincronía y el área de la región occipital empieza a perder cabello. Esto se conoce como “alopecia occipital del lactante” y suele presentarse a los cuatro meses.

Esta alopecia es normal. Solo debería preocupar cuando viene desde el nacimiento, acompañada de malformaciones de huesos, cabello escaso o quebradizo.

Cómo lo afrontan niños y adolescentes

En el caso de niños y adolescentes, hay que poner atención a padecimientos como la dermatitis seborreica, infecciones por hongos o escamas en el cuero cabelludo. Además, hay que revisar la nutrición, ya que la pérdida de cabello puede deberse a la falta de hierro y otros minerales. Tampoco descartar la caída debido al uso de medicamentos fuertes o a enfermedades graves, como el cáncer.

Es importante detectar si no se trata de un caso de tricotilomanía. Ésta consiste en arrancarse los cabellos compulsivamente, y pueden padecerla tanto niños como adolescentes. Normalmente, se debe a que se sufre un periodo de angustia y hay que averiguar qué puede estar generándola, ya sea en la escuela o en el hogar.

El aspecto que presenta es muy similar al de la alopecia areata, ya que se observa una pérdida de cabello en ciertas áreas, solo que en esta última, la piel afectada muestra un aspecto brilloso y se siente “acolchonada”.

Recomendaciones a los padres

Si bien usualmente la alopecia no causa dolor físico, hay que estar conscientes de que tiene implicaciones emocionales que debemos atender.

En el caso de los niños, son muy adaptables y aún están en proceso de aprendizaje y conocimiento del mundo, por lo que normalmente no se sentirán mal por perder cabello. Incluso pueden aceptar su condición cuando los padres los aconsejan y responden las preguntas tradicionales:

¿Estoy enfermo? ¿Me va a doler? ¿Puedo contagiar a mis amigos?

El problema surge cuando entran en contacto con otros niños, en la escuela, por ejemplo. Los niños suelen ser crueles. Es importante aclarar a nuestros hijos todos los aspectos del problema, así como pedir apoyo a sus profesores, parientes cercanos y amigos para hacer más llevadera la situación, especialmente si no tiene vuelta atrás.

En cuanto a los adolescentes, el problema es doble: los cambio corporales y la inseguridad que caracterizan al ser humano a esa edad, no ayudan a aceptar el padecimiento.

Hay que entender que un adolescente le da mucha importancia a cómo luce. Y si hay algo que le impida verse como quiere, le causará ansiedad, estrés y en un caso extremo, aislamiento o depresión.

Por ello, es imprescindible dar apoyo familiar y, si es necesario, acudir con un psicólogo para paliar los efectos emocionales de la alopecia. También es útil buscar soluciones cosméticas, especialmente si la pérdida de cabello es muy grave o notoria.

Recuerda que en Svenson ofrecemos soluciones personalizadas para niños, adolescentes y adultos con problemas de calvicie.

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