Tengo alopecia, ¿lo digo en mi trabajo?

By 5 abril, 2015Artículos
Tengo alopecia

Por si no fuera suficiente con ser víctima de la alopecia, ahora te enfrentas al dilema de decirlo, o no, en tu trabajo. ¿Se burlarán de mí? ¿Se alejarán? ¿Me apoyarán? Son preguntas que no dejan de pasar por tu cabeza. Antes de que tomes la decisión, sigue leyendo.

Hay tres factores clave para decidir si informas o no a tus compañeros y superiores: el tipo de trabajo que tienes, el impacto que ha sufrido tu cabello a causa de la alopecia y cómo te sentirás al respecto.

Tipo de trabajo

Si tu labor implica estar mucho tiempo en el agua, mantenerte en constante movimiento (colgando de algún lugar, corriendo, etc.) o bien está relacionada con el mundo de la moda, podrías comentarlo. Esto te ayudaría a sentir menos presión o preocupaciones por la caída de mechones en el agua, algún accidente con tu peluca o incluso un mayor daño debido al uso de tintes y productos que estilizan el cabello.

El impacto en tu cabellera

Si tu grado de alopecia fue mínimo y acudiste al especialista en salud capilar a tiempo para detenerlo, entonces quizás nadie lo ha notado. Eso facilita las cosas, ya que puedes seguir con tu vida sin que te hagan preguntas indiscretas.

En cambio, si tu pérdida de cabello fue notable y decidiste utilizar una prótesis, realizarte un entretejido o medicarte, entonces es recomendable que lo comentes con las personas que trabajan contigo de manera cercana. Eso les permitirá tener la información de primera mano y tú conseguirás evitar los rumores.

Si eres mujer, tendrás un grado mayor de ansiedad, y es natural. Los estándares de la sociedad exigen lucir largas y saludables cabelleras, sin importar el tipo de ocupación que se tenga. Muchas mujeres deciden usar pelucas. Otras optan por utilizar turbantes o sombreros y algunas más, por mostrarse completamente calvas. Cualquiera que sea tu decisión, es válida.

Tus sentimientos al hablar del tema

Las personas con alopecia suelen tener más probabilidades de padecer depresión y ansiedad. Varios estudios demuestran que la alopecia tiene consecuencias importantes en la vida cotidiana y un impacto emocional considerable.

Un punto crítico es el control (o más bien, la falta del mismo) de la situación. No puedes controlar la alopecia. Es cierto. Pero puedes acudir con un especialista para tratar el problema con soluciones personalizadas y también puedes controlar quién lo sabe y quién no. Puedes controlar tus emociones, con ayuda quizás de un psicólogo o un terapeuta. Puedes decidir si la asumes y vas por la vida con la cabeza al descubierto o si utilizas soluciones cosméticas para restaurar tu confianza y autoestima. Solo tú tienes ese poder.

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